Hasta donde sabemos, solo en el País Vasco existen tres cálices con forma de cráneo. Estos cálices son reliquias de tres santos que se utilizan como copas sagradas, llenas de vino sacramental o agua, con la intención de realizar algún tipo de "milagro" para el tratamiento de dolencias craneales. Se trata de San Víctor de Fauma, en Álava y Navarra; San Gregorio de Sorlada; y San Guillermo de Obanos.
La Iglesia fue una importante mecenas de la caza comercial de ballenas y mantuvo estrechos vínculos económicos con esta industria. El primer testimonio que hace referencia a la caza de ballenas vasca data del año 670 d. C., cuando vascos de Labourd enviaron 40 barriles de aceite para alumbrado a la abadía de Jumièges, a orillas del río Sena, en Francia.
Más tarde, en el año 870 d.C., se hizo otra referencia a la industria ballenera vasca en las traducciones y milagros de San Waast.
La iglesia de Santa María de Lekeitio, construida en el siglo XVI, es un ejemplo notable del estilo gótico tardío de Vizcaya. La ciudad de Lekeitio se convirtió en un próspero puerto ballenero y corsario durante la Edad Media y el Renacimiento.
La catedral de Bayona, Saint Marie, fue financiada íntegramente por la industria ballenera de la ciudad.

